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El secreto del éxito es un secreto a voces. Pero son voces que todos pueden oír y pocos quieren escuchar.
(Anónimo)

Solo espero que tras tu lectura encuentres el modo
de amplificar el altavoz de la tuya
.

PRÓLOGO: FÉLIX TORÁN

Me siento muy agradecido por tener el lujo de escribir el prólogo de este maravilloso libro de Cris Moltó. No soy amigo de los prólogos muy extensos y, de hecho, si me extendiera demasiado, estaría siendo injusto, ya que haría demasiado larga la espera del lector para poder acceder al contenido de este maravilloso libro y disfrutar del mismo.

No es difícil encontrar libros que hablan sobre el éxito y que se basan en ideas de sus autores, que no vienen apoyadas en datos objetivos. Mi mentalidad de hombre de ciencia me lleva a tener cierta desconfianza ante dichos textos, al menos en cierta medida. Sin embargo, no es el caso del libro que ahora tiene entre sus manos. Cristina Moltó ha realizado un trabajo enorme para recopilar información que sostiene todas las conclusiones de esta obra. No se trata de información obtenida de cualquier forma, sino siguiendo un proceso metódico y riguroso, que queda perfectamente detallado en el texto. Y tampoco hay duda de que los datos empleados son representativos. Desde estas líneas quiero felicitar a la autora por este gran trabajo, y la aportación que supone. Es una obra que me ha sorprendido muy gratamente, y que era muy necesaria. Ahora es realidad gracias a la labor de la autora.

En mi libro “El arte de ser y estar” (Ediciones Carena y Amazon Kindle), hablo sobre el éxito, la felicidad y el bienestar, tres conceptos que se suelen entremezclar e incluso confundir. Me he llevado una grata sorpresa al analizar los resultados presentados por la autora, puesto que confirman una vez más (y remarco que de una forma ejemplarmente rigurosa) lo que siempre he explicado en mis libros y conferencias: a todos nos importa el éxito, y también la felicidad (aunque la confundamos con otras cosas y no tengamos del todo claro lo que es), al igual que sentirnos bien.

Animo al lector a tomarse su tiempo para meditar sobre cada una de las citas, gráficas, testimonios, respuestas, y toda la información que la autora aporta. Hay mucha información en estas páginas y mucho que descubrir. Este es un libro para aprender, pero también para disfrutar. Conocer mejor el éxito, contando con testimonios de personas sumamente exitosas, produce efectos muy positivos. No es raro que se sienta más motivado, entusiasmado, con ganas de entrar en acción, etc. A mí me ha ocurrido y no he podido esperar a escribir este prólogo, con el máximo de los entusiasmos.

Este es un libro sobre el éxito, pero no es una obra que prometa el triunfo, la fama, el reconocimiento, ni nada parecido. Tampoco contiene fórmulas mágicas, sencillamente porque no existen. Por el contrario, realiza una radiografía completa —y cabe decir que mucho más clara, bien presentada y fácil de interpretar que las radiografías empleadas en la medicina— de lo que significa y lo que implica el éxito. Lo podrá conocer como nunca antes. Por ello, merece el mayor de mis respetos y se convertirá en una obra que tendré bien a mano desde este momento. Estoy seguro de que usted, querido lector, hará lo mismo.

Desde estas líneas envío un agradecimiento sincero a Cris Moltó por su magnífico trabajo y su contribución, y le deseo todo el éxito del mundo —valga la redundancia—, que no solo creo que merece sobradamente, sino que sé que va a seguir cosechando.

Para mí las dos piezas más importantes del crecimiento personal son la misión y la visión de vida. Por ello, termino estas líneas recordando que se puede tener éxito y no ser feliz (basta ver las noticias cada día para encontrar ejemplos por doquier). Sin embargo, es posible ser feliz y tener éxito al mismo tiempo, con la condición de que tengamos un claro propósito en la vida, y una clara visión.

Félix Torán

Escritor (10 libros), conferenciante experto en crecimiento personal, doctor en ingeniería electrónica e ingeniero aeroespacial. Padrino en España de la Axe Apollo Space Academy (AASA), que llevará al primer turista espacial español al espacio. Autor de los primeros libros españoles que viajarán al espacio.

Twitter: @FelixToran

www.felixtoran.es

1. EL PROPÓSITO DEL ÉXITO CONTADO POR OTROS & POR CRIS MOLTÓ.

“El verdadero éxito consiste en descubrir quién eres, en lugar de calcular qué serás.”

Franz Kafka (1883 - 1924)

Escritor de origen judío.

“Que algunos alcancen gran éxito, es la prueba de que todos los demás pueden lograrlo también.”

Abraham Lincoln (1809 - 1865)

Político estadounidense y
XVI presidente de los Estados Unidos.

“Los hombres más exitosos no han logrado su distinción por tener algún talento nuevo u oportunidad que se les presente. Ellos han desarrollado la oportunidad que tenían a mano.”

Bruce Barton (1886 - 1967)

Escritor estadounidense, publicista y político.

“La diferencia entre una persona de éxito y los demás no es la falta de fuerza, no es la falta de conocimiento, sino la falta de voluntad.”

Vincent T. Lombardi (1913 - 1970)

Entrenador de fútbol estadounidense
de origen italiano.

“El éxito debe medirse no por la posición a que una persona ha llegado, sino por su esfuerzo por triunfar.”

Booker T. Washington (1856 -1915)

Educador, orador y líder de la comunidad
negra estadounidense.

“El éxito es como una disciplina deportiva, requiere de preparación, dedicación, esfuerzo y actitud positiva, la diferencia es que no hay un contrincante real ya que uno compite con uno mismo para alcanzarlo.”

Tomás F. Pimentel Terrero

(Desconocido)

“El éxito es ese viejo trío: habilidad, oportunidad y valentía.”

Charles Luckman (1909 - 1999)

Arquitecto estadounidense.

“El éxito es lo que nos da confianza para poner en práctica lo que el fracaso nos ha enseñado.”

P. Carrasco

(Desconocido)

“El éxito parece estar conectado con la acción. La gente exitosa sigue moviéndose. Comete errores pero no renuncia.”

Conrad Hilton (1887 - 1979)

Fundador de la cadena de Hoteles Hilton.

“El éxito en la vida de un hombre está en prepararse para aprovechar la ocasión cuando se le presente.”

Benjamin Disraeli (1804 - 1881)

Político, escritor y aristócrata británico.

“Para obtener el éxito verdadero hágase estas cuatro preguntas: ¿Por qué? ¿Por qué no? ¿Por qué no yo? ¿Por qué no ahora?”

James Allen (1864 - 1912)

Escritor y filósofo británico.

“El éxito no es para los que piensan que pueden hacer algo sino para quienes lo hacen.”

Anónimo

“El éxito consiste en confiar en ti, no depender de nadie y tener en mente que no hay nada imposible.”

Donald Trump (1946)

Consejero delegado de Trump Organization
y fundador de Trump Entertainment Resort.

"El éxito no se logra solo con cualidades especiales. Es sobre todo un trabajo de constancia, de método y de organización."

Jean Pierre Sergent (1958)

Artista francés.

“La clave del éxito está en perseverar, arriesgarte y no dormirte en los laureles.”

Ashton Kutcher (1978)

Actor, productor y exmodelo estadounidense.

"La fórmula del éxito es simple: práctica y concentración, y después más práctica y concentración."

Babe Didrikson (1911 - 1956)

Deportista estadounidense.

“Haz solo lo que amas y serás feliz, y el que hace lo que ama, está benditamente condenado al éxito, que llegará cuando deba llegar, porque lo que debe ser será, y llegará naturalmente.”

Facundo Cabral (1937 - 2011)

Cantautor, poeta, escritor y filósofo argentino.

"Para tener éxito debemos hacer todo lo posible por parecer exitosos."

François de La Rochefoucauld (1613 - 1680)

Escritor, aristócrata y militar francés.

Éstas son algunas de las muchas definiciones o frases inspiradoras de éxito que cualquiera de nosotros puede encontrar fácilmente recurriendo a personalidades destacadas de cualquiera de nuestros momentos de tiempo pasado, presente o cercano futuro próximo más inmediato en alguno de los casos. Pero, ¿qué sucedería si el propósito del éxito fuese contado por personas no tan ajenas a nuestra realidad y sí mucho más cercanas, más creíbles a nuestros ojos o, simplemente, más afines y reconocidas o, tal vez, identificadas en la biografía de cualquiera de nosotros o nuestros allegados más próximos?

Eso fue exactamente lo que pensé en una conversación mantenida con mi madre cuando me disponía a entrevistarla para otros temas. Así surgió, así empezó todo. Desde hace un tiempo y cada vez que tengo la oportunidad busco cualquier excusa para hacerle preguntas acerca de diferentes temas, para quedarme con un pedacito de ella -aunque nuestras generaciones, mentalidades y formas de pensar se encuentren a años luz- y, en el fondo, para empaparme de lo que implica vivir una vida desprendiéndote de ella cuando a esa edad echas la vista atrás y eres capaz de observar en la distancia el viaje de largo recorrido que tu propio camino te ha dispuesto a través de la experiencia para alcanzar el éxito que finalmente has terminado marcándote tú mismo. Fue justo en ese instante, cuando me di cuenta de que las personas tenemos tanto que aportar, tanto que contar y tanto por lo que ser escuchadas que pensé: ¿por qué no hacer eso mismo con el camino al éxito que cada uno se va forjando y que sin necesidad de irme muy lejos sí pueden proporcionármelo muchas de las personas que tengo a mi alrededor?

Lo inmediatamente posterior que recuerdo fue pensar el modo en que quería llevarlo a cabo y el tiempo que quería invertir en ello para poder sacarlo a la luz en un tiempo razonable, especialmente, si atendía al hecho de que el inicio de este proyecto de libro se iniciaba cuando estaba ultimando la publicación de mi primer libro “Las 365 Reflexiones de lo Realmente Importante en Nuestra Vida” (Ed. Amat, 2013). ¡Sin duda se atisbaba un éxito total para el desarrollo de ambos dos!

El 1 octubre de 2013 comencé mis entrevistas y las finalicé el 16 de mayo de 2014. El grosso de todas ellas fue realizado de manera incombustible de octubre a febrero de 2014, y los meses de marzo, abril y mayo me sirvieron para llevar a cabo las mínimas restantes de una manera más dispersa y distendida, a tenor de lo programado para una de las partes concretas que, en este momento, estáis a punto de leer. A partir de ahí, todo lo demás forma parte del fabuloso trabajo que todas y cada una de las personas que intervienen me ha permitido materializar a lo largo de esta investigación.

Lo bueno del Éxito contado por Cris Moltó es que no tiene reglas. No atiende a ningún molde en particular o a ningún programa piloto magistral con el que ofrecer las pautas, normas o fórmulas milagrosas con las que poder obtenerlo. En primer lugar, porque no creo que exista y, en segundo lugar, porque el molde o patrón tipo, estoy absolutamente convencida de que, se rompe en cada caso concreto y se ajusta de forma natural a cada persona, cada situación, cada contexto, cada vida y, en realidad, cada necesidad vital individual.

Somos seres independientes con destinos, propósitos de vida, sueños, anhelos, deseos, intereses, pasiones, voluntades, aspiraciones, motivaciones y un extenso listado de deberes y obligaciones para con nosotros mismos tan exclusivo e intransferible hacia nadie más que, por mucho que nos empeñemos en hacer las cosas de una manera contraria a todo lo anterior, al final, nuestro camino es nuestro camino y el éxito conseguido solamente obedece a una única cosa: nosotros. Acercarnos o alejarnos de él depende del todo y del nada que estemos dispuestos a entregar de nosotros. De eso justamente, os aseguro que sí que trata el éxito contado por Cris Moltó, porque si hay algo que he pretendido con la recogida de información de cada uno de mis testimonios, ha sido haber intentado dar cabida a cada uno de esos deberes y obligaciones propios e indivisibes que cada persona entrevistada debe -o debería- estar honrando en su propio camino.

Solo por ésto, quiero que me acompañes y explores conmigo lo que ha supuesto para mí descubrir por separado y, sin embargo, de manera globalmente generalizada el camino al éxito de cada una de las personas que se ha prestado a compartir de forma sincera una parte de sí misma, voluntariamente y con profunda generosidad. Sin ellas, no hubiese sido posible.

Y es por ésto que, gracias a ellas, mi propósito del éxito pasa por poner de manifiesto aspectos tan relevantes como:

Dicen que donde hay un éxito, hubo una vez una decisión valiente. Pues, en ese caso, -y si consideras que ésto es así-, me gustaría que justo, ahora, antes de dar comienzo al siguiente capítulo, por favor, te hagas la pregunta:

¿Cuál es el própósito de tu camino al éxito? ¿Cuál es el propósito final de tu éxito?

Sea cual sea tu respuesta: sé valiente y decide.

2. LA MÁSCARA DEL ÉXITO:

Éxito, fama y popularidad
Éxito & Fracaso

Es curioso pero... así, a bote pronto, a bocajarro y sin pensar mucho más allá de lo obvio, todo eso es lo primero que nos asalta la cabeza cuando escuchamos la palabra ÉXITO intentando repasar mentalmente el significado que en verdad tiene para nosotros, o cuando a priori, creemos que es ‘la explicación orientada’ que la otra persona que tenemos enfrente necesita oír acerca de nuestra trayectoria empleada para alcanzarlo.

Encaminar una respuesta de este modo, además de superficial, evidencia incurrir en dos errores garrafales: uno, anteponer una respuesta socialmente bien vista, bien considerada o simplemente acorde al pensamiento -erróneo y engañoso- generalizado y, por tanto, condicionar, estereotipar y enjuiciar nuestra propia contestación. Y, dos, darle al otro un argumento ajustado a los cánones pre-establecidos que exigen y autoimponen la necesidad de atender expectativas ajenas y, en ningún caso, a cualquiera de las nuestras y acorde a nuestra experiencia.

Está claro que, con dos equivocaciones de este tipo resulta muy fácil observar cómo todo el mundo habla de éxito y en realidad no sabe qué es. O, peor aún, cómo todo el mundo quiere alcanzarlo y en realidad no se esfuerza verdaderamente por querer obtenerlo tal y como lo presume abiertamente.

Hace apenas unas líneas hablaba de “dar por hecho, confundir y malinterpretar” en torno al éxito, pero ciertamente eso es lo que la sociedad actual -y directamente nosotros- hemos terminado ganando, queriendo implantar (como modelo de vida) algo en lo que el reflejo de fama, popularidad y relación inadecuada con el fracaso ha pasado a ser entendido con pasmosa frivolidad.

Educar nuestra forma de pensar haciéndonos creer a nosotros mismos y nuestras generaciones futuras que nuestra forma de vivir ha de basarse en juzgar el éxito o fracaso de las personas, de acuerdo al nivel de reconocimiento, fama y popularidad que tienen, sin duda, tiene consecuencias para las que (a la hora de la verdad) nos echamos las manos a la cabeza, pero para las que no podemos evitar entonar alto y claro el mea culpa de rigor, puesto que nosotros y solo nosotros somos los responsables últimos de haber intentado construir una sociedad donde lo trascendental pasa por la estúpida -y a veces repulsiva- consideración de tanto tienes, tanto vales y no tanto por la auténtica realidad que acertadamente, antes o después, nos ofrece la vida de tanto eres, tanto vales.

Solo cuando somos capaces de apreciar la diferencia tan abismal que existe entre ‘el ser’ y ‘el tener’... lo esencial y lo efímero... o lo importante e irrelevante, es cuando la máscara del artificioso éxito capciosamente concebido cae deliberadamente y se postra ante nosotros haciendo visible lo invisible.

Bien es cierto que la fama, la popularidad y el reconocimiento son efectos inmediatos y secundarios derivados del éxito alcanzado, si lo que hacemos es aludir al éxito profesional o parcelado de un ámbito concreto. Pero, en ningún caso y bajo ningún concepto es un resultante verosímil directo proveniente del camino recorrido para ello. Reconocer esta distinción, nos sitúa en un centro neurálgico de pensamiento y significado totalmente distinto.

La fama o reconocimiento mediático que podamos llegar a tener por la influencia e impacto que ejerzamos en nuestro entorno (personal, profesional, social), así como la popularidad en cuanto a la máxima o mínima aceptación de cuanto hagamos, metafóricamente, vendrían a ser algo así como “las noticias”: de un día para otro dejan de serlo con la aparición de otra(s) nueva(s). En cambio, cada uno de los elementos que nos hayan podido acompañar en el camino, así como lo característico e inherente a nuestro particular proceso, por el contrario, terminamos viendo como sí permanece.

En cuanto a la relación mantenida entre éxito y fracaso, hasta el momento, no ha hecho más que colocarnos de manera equivocada, en contraposición o ante la forzosa obligación de ubicar resultados en posiciones contrarias, donde solo era posible ganar o perder... alcanzar la gloria o el deshonor de la derrota... conquistar el triunfo o perder la batalla. Afortunamente para nosotros, hoy, existe un proceder diferente donde, cada vez más, lo habitual de la norma está siendo aprender a convivir de manera emocionalmente inteligente con todos ellos y otros -más que probables- escenarios sucédaneos susceptibles de acontecer.

Insistir en lo que alguno de nuestros grandes ya demostraba en la práctica diaria de su vida, sin lugar a dudas, nos convertiría de lleno en unos hábiles adiestrados para la comprensión y aceptación -natural y consecuente- de la necesaria relación instituida entre éxito y fracaso. Así que, presta atención a alguna de las mejores afirmaciones para ello y, hazte el provechoso favor de extraer a posteriori tus propias conclusiones, sobre todo, si lo que haces es concentrarte en tu circunstancia precisa:

“Para tener éxito, tu deseo de éxito debe ser mayor que tu miedo al fracaso.”

Bill Cosby (1937)

Actor estadounidense, cómico,
productor de televisión y activista.

“Si lo que usted quiere hacer está bien, y usted cree en ello, ¡adelante, hágalo! Lleve a cabo sus sueños, y no haga caso de lo que "los demás" puedan decir si usted se topa en algún momento con dificultades, ya que tal vez "los demás" no sepan que cada fracaso lleva consigo la semilla de un éxito equivalente.”

Napoleón Hill (1883 - 1970)

Escritor estadounidense.

"El éxito consiste en vencer el temor al fracaso."

Charles Augustin Sainte-Beuve (1804 - 1869)

Escritor y crítico literario francés.

“¿Quieres que te dé una fórmula para el éxito? En realidad es muy sencillo. Dobla tu tasa de fracaso. Estás pensando en el fracaso como el enemigo del éxito. Pero no lo es en absoluto. Puedes sentirte desanimado por el fracaso o puedes aprender de él, así que adelante, comete errores. Comete todos los que puedas. Porque recuerda que es allí donde se encuentra el éxito.”

Thomas John Watson (1874 - 1956)

Presidente de IBM

"He fallado más de 9.000 tiros en mi carrera. He perdido casi 300 juegos. 26 veces han confiado en mí para tomar el tiro que ganaba el juego y lo he fallado. He fracasado una y otra vez en mi vida y eso es por lo que tengo éxito."

Michael Jordan (1963)

Exjugador profesional de baloncesto estadounidense

“El éxito es aprender a ir de fracaso en fracaso sin desesperarse.”

Winston Churchill (1874 - 1965)

Político y estadista británico, conocido por su liderazgo
en el Reino Unido durante la II Guerra Mundial.

“El éxito suele ser alcanzado por los que no saben que el fracaso es inevitable.”

Coco Chanel (1883 - 1971)

Pseudónimo de Gabrielle Bonheur Chanel.
Diseñadora de moda francesa, creadora
de la marca Chanel y el traje sastre.

“No se sale adelante celebrando éxitos, sino superando fracasos.”

Pericles (495 a.C. - 429 a.C.)

Político y orador ateniense.

“La mayor parte de los fracasos nos viene por querer adelantar la hora de los éxitos.”

Amado Nervo (1870 - 1919)

Poeta y prosista mexicano,
perteneciente al movimiento modernista.

“Una mente atormentada por la duda no puede concentrarse en el camino que conduce al éxito.”

Arthur Golden (1956)

Escritor estadounidense, célebre por haber escrito
el best seller “Memorias de una geisha”.

“No hay secretos para el éxito. Éste se alcanza preparándose, trabajando arduamente y aprendiendo del fracaso.”

Colin Powell (1937)

Militar, diplomático y político estadounidense.

Piensa que, tal vez -y solo tal vez- por el conjunto de todo lo mencionado resulta tan importante sabernos conocedores de lo que el éxito, su camino y cultura ilustrada interiorizada de cada caso particular lleva irremediablemente consigo para poder adquirirlo. Te hago la pregunta: ¿Eres conocedor del tuyo? ¿Eres poseedor del meritorio valor del tuyo?

Nos encontramos ante un momento crucial donde si hay algo que impera es el cambio de dentro hacia fuera que transforma y que impulsa más allá de cualquier aspiración inicial declarada. ¿Qué es mejor el intento de no fallar o no haberlo intentado?

Intentar no es fallar, ES un intento fallido que solo pasa por intentarlo de nuevo, y sin más. Fallar es un logro. Fallar es aprendizaje adquirido. Fallar, fracasar ES la aproximación errada -o no-, que te aproxima y aleja simultáneamente de tu éxito. Escoge con determinación esa clarividente proximidad o distancia en función de tus certeros deseos porque, a veces, lo que nos acerca o aleja, no es una simple cuestión de hallazgo acertado o intentona malograda en el trayecto rodado, sino una respuesta contraria a las desoídas exigencias de nuestras verdaderas necesidades e intenciones. Desenmascara... destapa... y simplemente muestra el éxito -tu éxito- emprendiendo tu camino.

3. EL ÉXITO CONTADO POR ‘TODOS LOS QUE SON Y TODOS LOS QUE ESTÁN’

Ni uno más ni uno menos. Así de simple, así de sencillo.

Han sido 133 personas las entrevistadas y, está claro que, la elección de un número tan particular como éste, en ningún caso, puede resultar fruto del más puro azar.

Es más, de entrada, puede decirse que si atendemos al significado que la numerología pone ante nosotros, sin ser una entendida, si soy conocedora de las dos posibles lecturas que pueden realizarse de manera inmediata. Una, la que está relacionada directamente con el nº 133 en sí mismo y, otra, la que se presume como opción más conocida popularmente por casi todos, a través de la suma de sus tres dígitos por separado hasta su reducción a uno solo. Es decir, número 7.

Del 133 se dice que “los maestros ascendidos se encuentran trabajando con nosotros en nuestros procesos de pensamiento, actuando como mentores, y enseñándonos el conocimiento antiguo (la sabiduría) que se relaciona con la manifestación. Nos envían energía para que no nos desanimemos, así como el valor de estar enfocados en las metas verdaderas de nuestra alma. Es por ello que resulta preciso, pedirles que nos enseñen a elegir sabiamente eso que tanto deseamos.”

Si, por el contrario, nuestra elección se decanta por la versión final reducida al núm. 7 automáticamente lo que hacemos es abogar por “el número mágico y signo característico del pensamiento, la espiritualidad, la conciencia, el análisis psíquico y la sabiduría, puesto que de la definición del significado de este número surge la búsqueda de toma de conciencia personal, mediante el estudio y la disciplina interior. Envuelve habilidades para el análisis y la investigación, así como la inteligente búsqueda del conocimiento. Este dígito nos habla de nuestra capacidad de conectar(nos) con nosotros mismos, de vivir la reflexión interior y la toma de conciencia personal.”

Tanto si nuestra opción pasa por el 133... núm. 7... e incluso, los dos juntos sin necesidad de quedarnos con uno solo, nuestro nivel de acierto será exactamente el mismo solamente por una razón: las características ofrecidas se asemejan bastante a lo que deseo firmemente que cada uno de vosotros (mis queridos lectores) realice consigo mismo por su lado y a lo largo del manifiesto compartido. Hablamos de niveles de pensamiento, transmisión de conocimiento, energía, metas verdaderas, elegir sabiamente, análisis, toma de conciencia, investigación, capacidad de conexión, reflexión interior... y, quién sabe, tal vez, muchos otros que la simbología de ambos números no recoge directamente. ¿Cuál será tu caso? No lo sé. Lo que sí sé es que la elección de mi número, además de todo ésto, tiene solo una razón y es realmente la que vale, porque es la mía y es la única.

Si bien es cierto que la iniciativa de selección en torno a un tema como el que nos ocupa -y, en estos momentos, dada mi experiencia adquirida al respecto-, podría llevar(nos) una vida entera dedicada a la más exhaustiva interpretación y análisis detallado en profundidad para ello, así como a la recogida de los más increíbles y dispares testimonios y, por tanto, a las entrevistas más insólitas sobre las que finalmente poder extraer excepcionales conclusiones de interés, en mi caso concreto, he preferido hacer algo más accesible y al total alcance de mi mano para que, sin necesidad de llevarme toda una vida, abiertamente me permita poner de manifiesto todas y cada una de mis concienzudas pretensiones alrededor del éxito.

Solo por ello, la elección se me suponía fácil: por un lado, debía escoger un nº que mínimamente pudiese ser considerado como muestra representativa suficiente -al menos, para mí- y, por otro, un número que, al mismo tiempo, entrañase un valor añadido personificado que, de manera sincera, dejase mi propia huella en lo que a mi personal e intransferible camino al éxito se refiere. Efectivamente, ¡la elección fue fácil! En el primer caso hablábamos del nº 100 y en el segundo del nº 33.

El primero, se presenta como una muestra simbólica fiable y el segundo, como el nº exacto de años en el que mi camino al éxito dejó de ser una desesperanzada andadura abrupta, velada, difusa, incierta, imperceptible y apenas visible a mis ojos, para convertirse en lo que hoy, a todas todas, ES el deseoso y consciente viaje de vida emprendido con un amplio, luminoso y abierto camino (re)iniciado y (re)inventado desde mi esencia y más profunda autenticidad verdadera, puesto que supone la persecución y alcance último de mis sueños por encima de cualquier otra cosa, cueste lo que cueste, implique lo que implique. En este momento de mi vida, si hay algo de lo que estoy absolutamente convencida es de que, estoy dispuesta a pagar el precio de renuncia, elección y decisión que ello conlleva, porque mi felicidad, razón de ser y propósito de vida superan exponencialmente con creces el valor de cualquier otra cosa. No hay nada que se me asemeje más importante. Vale la pena pagar el precio. Vale la pena asumir el riesgo. Merece la pena vivir hasta las últimas consecuencias dándole sentido a lo que realmente para ti lo tiene, aunque no exista nadie más para quien lo tenga. Con solo un instante todo cambia, se transforma, cobra sentido y, de ningún modo, hay marcha atrás. Tengo 371, tenía 33.

No estoy diciendo que sea fácil, pero sí lo que la realidad de nuestra vida hace que suceda. Emprender nuestro camino al éxito, trazar nuestra propia ruta y más aún tener el valor de atrevernos a aceptar nuestra toma de con(s)ciencia, asumir la única responsabilidad que importa como es la nuestra, llevar a cabo la satisfactoria difícil tarea de tomar decisiones que nos acerquen o nos alejen de aquello que ciertamente queremos y, lo más importante, ser capaces de arrancar, tomar impulso y dirigirnos hacia delante mediante acciones extraordinarias que se alimenten de nuestra virtuosa necesidad de coherencia, sin lugar a dudas, ES caminar en dirección al éxito -nuestro éxito-, con seguridad, con certeza, sin dudas, sin ataduras y sin algo que en ocasiones nos supera y abruma: sin lamento, sin culpa, sin remordimiento, sin miedo.

Ésto es. Éstas son MIS... 133 entusiastas entrevistas... 133 especiales testimonios... 133 personas fascinantes... 133 vidas apasionantes... 133 experiencias vitales. 133 diferentes mundos interiores... 133 legítimos caminos... 133 viajes por vivir, vivientes y vividos en el espacio, tiempo y energía de su actual existencia... Y, en realidad, 133 narraciones estimulantes sobre las que tener la oportunidad de inspirarme, comprender y caer rendida ante la grandeza y magnificencia que despierta el ser humano. Cada una de ellas por separado ha sido un claro ejemplo del que obtener una lección de vida diferente, gracias a la encomiable labor personal realizada por sí mismas en su propio camino al éxito.

A estas 133 historias hay que incluirle una doble intención en el proceso. Por un lado, la imperiosa necesidad de ampliar horizonte y, por tanto, de realizar una necesaria escucha dispar a través de la diferencia ofrecida por una simple y llana cuestión de edad, mentalidad, generación, profesión, cultura, país de origen y ciclo vital atravesado en el momento exacto conversado sin necesidad de argumentar nada especial para ello. Y, por otro, la premeditada obligación de recurrir a tres ámbitos sociales muy distintos con un nexo común predominante: la voz de la experiencia y una inestimable expertise en materia de éxito sea cual sea el significado y fin último para cada caso en concreto.

Así pues, el primer ámbito quería que estuviese ligado a personas que ocupan una primera línea desde la que ejercer una influencia positiva en la vida de las personas, entre otros, gracias a la posición ocupada o desde la que desempeñan su afamada profesionalidad, mostrando sin dobleces el reflejo de su persona.

El segundo estaría totalmente vinculado a mi profesión y, en especial, a aquellas personas que han sido y, de hecho, son pioneras en una profesión para la que han representado -o representan- el máximo exponente en lo que a profesionalidad, rigurosidad y respeto tácito alcanzado se refiere, como presidentes de la International Coach Federation. Con un añadido, para este segundo contaría no solo con una, sino con tres posibles vertientes: como persona -y, por ende, como testimonio fiable para mi investigación-, como profesional y como máxima figura institucional, dado el alcance y calibre de su papel desempeñado a lo largo del mandato correspondiente, y no solo en España sino en Estados Unidos, puesto que es de allí, de donde procede la mayor y más reconocida organización mundial a nivel de coaching.

Y, finalmente, un tercero que supusiese una muestra extensible de éxito y camino al éxito a no una sola persona, sino al conjunto de toda una generación. Ciertamente, para el escenario viable y, sobre todo, creíble por mi parte de un tercer ámbito como el descrito, el modelo más cercano y acertado que se me revelaba ante cualquier potencial opción era el de mi propia generación, aunque eso mismo significase retomar el contacto con una parte de mi vida de la que había desconectado totalmente por razones miles y, en la actualidad, por ninguna lo suficientemente importante como para atender a algo contrario de lo que esa posibilidad hecha realidad, afortunadamente hoy, me ha terminado concediendo.

Llegados a este punto es así como, ahora sí, afirmo con rotundidad que, efectivamente, en este libro, el éxito está contado por todos los que son y todos los que están. Esto es:

Por tanto, la distribución de los 133 hace que queden inscritos tal y como sigue:

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EDADES

Nº PERSONAS

MENORES DE 20

1

DÉCADA DE LOS 20

16

DÉCADA DE LOS 30

38

DÉCADA DE LOS 40

42

DÉCADA DE LOS 50

27

DÉCADA DE LOS 60

8

DÉCADA DE LOS 70

1

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